El fallo demostró la participación de civiles y empresarios en el secuestro y tortura de 24 obreros de la planta de Ford en General Pacheco, lo cual la ubicó como otro Centro Clandestino de Detención y Tortura que funcionó en la dictadura cívico-militar.
Los mismos permanecieron entre 30 y 60 días desaparecidos en el interior de la empresa. Luego fueron “blanqueados” y puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
“Nos levantaron en camionetas de la empresa y nos torturaron adentro del predio de la fábrica“, dijo para la Agencia Paco Urondo, Pedro Troiano, obrero detenido en 1976.